Terapia dialéctica conductual (TDC)

La Terapia Dialéctica Conductual (DBT, por sus siglas en inglés) es una forma estructurada y basada en evidencia de terapia cognitivo-conductual desarrollada originalmente por la Dra. Marsha Linehan para tratar a personas con trastorno límite de la personalidad. Sin embargo, con el tiempo, su efectividad se ha extendido a una variedad de condiciones de salud mental, incluyendo depresión, trastornos de ansiedad, trastorno de estrés postraumático (TEPT), trastornos alimentarios y trastornos por uso de sustancias. En su núcleo, la DBT ayuda a los individuos a manejar emociones intensas, navegar dificultades interpersonales y reducir comportamientos autodestructivos.

La DBT se compone de cuatro componentes principales: terapia individual, entrenamiento en habilidades grupales, coaching telefónico y equipos de consulta para terapeutas. Las sesiones de terapia individual se centran en ayudar a los clientes a aplicar las habilidades de DBT a desafíos específicos en sus vidas diarias, ofreciendo apoyo personalizado mientras refuerzan la responsabilidad y el progreso. El entrenamiento en habilidades grupales, por otro lado, proporciona un entorno similar a un aula donde los clientes aprenden y practican juntos las habilidades básicas de DBT. Esto construye apoyo entre pares y comprensión compartida.

Las habilidades enseñadas en la DBT se dividen en cuatro categorías principales: regulación emocional, tolerancia al malestar, eficacia interpersonal y atención plena. La regulación emocional ayuda a los clientes a comprender y manejar las respuestas emocionales sin sentirse abrumados. La tolerancia al malestar proporciona estrategias para sobrevivir a las crisis sin recurrir a comportamientos dañinos como la autolesión o el consumo de sustancias. La eficacia interpersonal enseña a los clientes cómo comunicar sus necesidades claramente mientras mantienen el respeto propio y relaciones saludables. La atención plena, un componente fundamental de la DBT, anima a los clientes a permanecer anclados en el momento presente, fomentando una mayor autoconciencia y una menor impulsividad.

Lo que distingue a la DBT de otros enfoques terapéuticos es su énfasis en el concepto de dialéctica—la idea de que dos cosas aparentemente opuestas pueden ser verdaderas al mismo tiempo. Por ejemplo, se anima a los clientes a aceptarse a sí mismos tal como son mientras trabajan hacia un cambio significativo. Este equilibrio entre aceptación y cambio es un sello distintivo de la DBT y juega un papel crucial en la reducción del sufrimiento emocional.

Aunque la DBT puede ser intensiva y requiere esfuerzo y compromiso constantes, muchos clientes reportan mejoras significativas en su calidad de vida. Al aprender a regular las emociones, responder constructivamente al estrés y formar relaciones más estables, los individuos a menudo experimentan un mayor sentido de control, empoderamiento y resiliencia emocional. La naturaleza transformadora de la DBT radica en su enfoque estructurado y compasivo para ayudar a las personas a restaurar la estabilidad, practicar la atención plena y encontrar significado en sus vidas.

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