Terapia centrada en las emociones: sanación a través de los sentimientos

La Terapia Focalizada en la Emoción (EFT, por sus siglas en inglés) es un enfoque humanista y basado en evidencia que coloca las emociones en el centro de la sanación psicológica y el bienestar relacional. A diferencia de enfoques más cognitivos o conductuales, la EFT comienza con la creencia de que las emociones no son problemas a resolver—son poderosos mensajeros que nos guían hacia nuestras necesidades, valores y deseos insatisfechos.

En la EFT, el terapeuta crea un espacio seguro y empático donde los clientes pueden explorar sus experiencias emocionales en profundidad. Esto a menudo implica revisar emociones difíciles o no resueltas que pueden estar enterradas bajo la superficie. A través de una guía suave y una presencia atenta, el terapeuta ayuda al cliente a identificar, acceder y procesar estas emociones—muchas de las cuales pueden haber sido ignoradas, reprimidas o malinterpretadas durante años.

El objetivo de la EFT no es solo la expresión emocional sino la transformación emocional. Por ejemplo, una persona puede llegar sintiendo ira crónica o entumecimiento, solo para descubrir que debajo hay un duelo o miedo no resuelto. Una vez que estas emociones primarias son reconocidas y trabajadas, a menudo dan paso a respuestas emocionales más saludables como la compasión, el valor o la conexión.

Este profundo trabajo emocional hace que la EFT sea especialmente efectiva para individuos y parejas que enfrentan desafíos relacionales. Muchos problemas de relación provienen de necesidades emocionales insatisfechas o de la incapacidad de comunicar esas necesidades de manera efectiva. La EFT ayuda a los clientes no solo a identificar estos patrones emocionales sino también a aprender cómo expresar vulnerabilidad de maneras que fomenten la intimidad y la confianza.

En la terapia de pareja, la EFT es conocida por transformar relaciones conflictivas en vínculos emocionalmente seguros. Ayuda a las parejas a pasar de ciclos de culpa y retiro a momentos de sintonía emocional, donde ambos se sienten vistos, escuchados y valorados. Para los individuos, la EFT mejora la regulación emocional, la autoconciencia y la capacidad de formar conexiones más saludables con los demás.

La EFT es particularmente adecuada para personas que luchan con la expresión emocional, han experimentado traumas o heridas de apego, o simplemente se sienten desconectadas de su mundo interior. Al aprender a sentarse con las emociones en lugar de huir de ellas, los clientes a menudo experimentan un cambio profundo—no solo en cómo se sienten, sino en cómo se relacionan consigo mismos y con los demás.

En un mundo que a menudo nos anima a suprimir o “arreglar” nuestras emociones, la EFT ofrece una alternativa radical y compasiva: escucharlas, honrarlas y permitirles guiarnos de regreso a la integridad.

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